A vueltas con el sistema electoral

lunes, noviembre 21, 2011
Hoy es 21N, el día después de las Elecciones Generales de 2011, día de análisis de todo tipo. Pero al margen de valoraciones políticas, a mí los análisis que más me gustan son los relativos a los porcentajes de votos y los repartos de escaños, porque son donde se ponen de manifiesto las alteraciones que la forma de contabilizar los votos producen en la representación de la voluntad popular. Porque cíclicamente se manda el mensaje de que el sistema es injusto, pero es interesante ver por qué y de qué forma, desmontando algunos mitos que suelen circular al respecto en el boca a boca de las tertulias de café.
Me centraré en el Congreso, porque básicamente es la cámara más importante, y la que (en teoría) contiene la mayor parte del poder soberano del pueblo español.
Si leemos los datos oficiales del Ministerio del Interior aquí, vemos que el reparto de Diputados es como sigue: PP (186), PSOE (110), CiU (16), IU-LV (11), AMAIUR (7), UPyD (5), EAJ-PNV (5), ESQUERRA (3), BNG (2), CC-NC-PNC (2), COMPROMÍS-Q (1), FAC (1) Y GBAI (1). Estos son los datos destacados porque básicamente son los que valen a la hora de la verdad, y los que nos dicen que el Partido Popular goza de una representación amplísima, que supera con creces el límite de la mayoría absoluta (que está en 176, la mitad más uno de los 350 Diputados que conforman el hemiciclo en virtud de la Ley Electoral General). Pero claro, a uno se le va la vista a las columnas de al lado (las del número de votos y su porcentaje con respecto al total), y entonces es cuando la cosa se pone rara, porque a poco que uno sea avispado, le comienzan a rechinar los número: ¿Cómo se consigue una mayoría absoluta con menos de la mitad (el 44,62%) de los votos emitidos? ¿Por qué el PSOE en 2008 se tuvo que conformar con 169 Diputados (lejos de esa mayoría absoluta tan preciada) si obtuvo entonces el 43,87%, menos de un punto por debajo del resultado actual del PP? ¿Por qué CiU tiene tantos Diputados como Izquierda Unida y UPyD juntos, cuando las dos últimas formaciones tienen cada una de ellas más votos que la primera? ¿Por qué Equo no ha obtenido ningún Diputado con sus más de 200.000 votos, mientras que su filial valenciana (dentro de la coalición “Compromís”) sí lo obtiene con tan solo 125.000? ¿Cómo ha pasado Izquierda Unida de 2 a 11 Diputados (cinco veces más) si sólo ha aumentado de un 3,77 a un 6,92% de los votos (menos del doble)?

Reparto proporcional
De todas esas aparentes incongruencias es de donde parte el sentimiento de que el sistema es injusto y de que no todos los votos valen lo mismo. Pero, ¿qué es lo que pasa realmente? Lo primero que se nos puede pasar por la cabeza es hacer un reparto estrictamente proporcional de los 350 Diputados en relación al porcentaje de voto, aplicando un redondeo típico (hasta el X,50 se redondea para arriba, a X+1, y menos del X’50 hacia abajo, a X), y la tarta queda de una forma muy distinta:

PartidoPorcentajeDiputados
PP44,62156
PSOE28,73101
IU6,9224
UPyD4,6916
CiU4,1715
AMAIUR1,375
PNV1,335
ESQUERRA1,054
EQUO0,883
BNG0,753
CC0,592
COMPROMÍS0,512

Y después habría otras 7 fuerzas políticas (PACMA, FAC, EB, PA, PxC, PR+C y PUM+J) que obtendrían 1 Diputado cada una. Total, un follón de 19 formaciones, algunas de las cuales con una representación minúscula. Además, en virtud del redondeo, quedarían otros 7 Diputados sin asignar, que a saber qué podemos hacer con ellos. Pero al margen de esto (sobre lo que volveré más adelante), lo que más canta es que el PP tiene en la realidad 30 Diputados más de los que le corresponderían utilizando este sistema proporcional, el PSOE sólo 8 más, IU 13 menos y UPyD 11 menos. Además, hay un montón de partidos que por porcentaje de votos parecería que deberían tener algún Diputado y en la realidad se han quedado fuera. Así a bote pronto se diría que el PP, como una masa devoradora de película de serie B, ha fagocitado los Diputados de IU y UPyD, y que de postre se ha zampado los de un puñado de pequeños partidos.

La culpa de todo la tiene D’Hont… ¿o no?
En el subconsciente colectivo se ha filtrado la idea de que esta distorsión es culpa de una tal Ley D’Hont. Parece una buena víctima: tiene un nombre raro y nadie sabe de qué va exactamente. Pero no es tan así.
La Ley D’Hont es el nombre que se le da a un sistema de reparto de los escaños disponibles en una circunscripción entre los votos obtenidos por cada partido. No es de por sí ni más ni menos malo que cualquier otro sistema de reparto, y además, corrige las dos pegas que se presentaron cuando hicimos aquello del reparto proporcional: que nos sobren Diputados y que haya trepecientos partidos pequeñitos pululando por ahí. La clave es fijar lo que se llama “listón”, es decir, el porcentaje de votos por debajo del cual no se tiene en cuenta a un partido por considerarlo “no representativo”. Entre los que pasen esa “nota de corte”, los escaños se reparten de una forma en la que los partidos más votados aparecen un poco beneficiados, pero no tanto como en principio puede parecer. Y desde luego, no explica otras distorsiones extrañas.
Para verlo claro, haciendo un simulacro de reparto por H’Dont, con los datos del número de votos extraídos de la web del Ministerio antes señalada, y utilizando una herramienta que he encontrado aquí, se obtienen los siguientes resultados:

PP167
PSOE107
IU26
UPyD17
CiU15
AMAIUR5
PNV5
ESQUERRA3
EQUO3
BNG2

Aclaro que la citada herramienta sólo admite calcular el reparto entre 10 partidos, lo que en la situación actual equivale a fijar un “listón” del 0,75% (el porcentaje de votos del décimo partido más votado, el Bloque Nacionalista Gallego). Pero bueno, como hemos visto, en algún sitio hay que poner el corte. Si aumentamos este listón hasta el 1%, nos quitamos más partidos y la cosa se quedaría así:
PP169
PSOE109
IU26
UPyD17
CiU15
AMAIUR5
PNV5
ESQUERRA4


Y si seguimos jugando con esta herramienta y subimos hasta el 3% (que es el listón actual en las circunscripciones provinciales), el experimento adquiere esta forma:
PP176
PSOE113
IU27
UPyD18
CiU16


Como se puede ver, a medida que subimos el listón, lógicamente baja el número de partidos que lo superan, y los Diputados que van sobrando los van asimilando los que quedan, aunque se percibe que los partidos más votados tienen más apetito y se meriendan más Diputados. Es como un premio por haber sido los preferidos por el público. Con todo y con eso, el Partido Popular no alcanza la mayoría absoluta hasta que no subimos el listón hasta el 3% y dejamos el Congreso con sólo cinco partidos, y aún así la alcanza justita. Además, y esto es lo más importante, en todo momento los partidos con más votos tienen más escaños, e incluso en ese último escenario de 5 partidos, las fuerzas políticas pequeñas  de ámbito nacional (IU y UPyD) quedan por encima del único partido regional que aguanta el envite: CiU.

La circunscripción provincial
A estas alturas de la película seguimos sin responder a la mayoría de las dudas existenciales que nos planteábamos al principio. ¿Dónde está la clave?
Pues está en que hasta ahora todos los cálculos y repartos los hemos hecho sobre el total de votos a nivel nacional, y se nos ha olvidado el pequeño detalle de que la circunscripción electoral para las Elecciones Generales (tanto para el Congreso como para el Senado) es la Provincia.
Y esto no es culpa (sólo) de la Ley Electoral. La circunscripción electoral está establecida así en la Constitución. De forma que cuando vamos a votar todos tan contentos (y no es para menos, la Democracia es algo maravilloso) pensando en que estamos votando a los señores con barba esos que salen en la tele y en los carteles, en realidad no es así: estamos dando nuestro voto a los Diputados y Senadores que se presentan por nuestra Provincia. Cada Provincia tiene un número de Diputados y Senadores asignados más o menos según la población, y ese número es el que se tiene en cuenta (junto con el listón antes comentado del 3%) para repartir los votos emitidos en la correspondiente Provincia.
Tomando por ejemplo mi Provincia, Almería, aquí elegimos un total de 6 Diputados al Congreso. Según la citada fuente de Interior, ayer 179.881 paisanos míos votaron al PP (un 57,73%), 92.736 al PSOE (29,76%), 16.384 a IU (5,25%) y 12.180 a UPyD (3,90%). El resto no llegaron al listón del 3%. Aplicando la Ley D’Hont, 4 Diputados corresponden al PP y los otros 2 al PSOE. Teniendo en cuenta  que el PP se ha acercado al 60% de los votos y el PSOE se ha quedado cerca del 30%, no parece un mal reparto. De hecho, si hacemos el reparto proporcional, sale justo el mismo resultado, no llegando ni IU ni UPyD a un porcentaje que le permitiera adjudicarse ningún Diputado, por mucho que se redondeara al alza.
La cosa es… ¿qué pasa con todos los votos que en cada provincia no llegan a ser suficientes para adjudicar un Diputado? Pues nada, se pierden. No se suman de ninguna manera al resto de votos emitidos a favor de ese partido a nivel global.
Por ejemplo, UPyD ha obtenido 5 Diputados, todos ellos en Madrid y Valencia. Los votantes de UPyD del resto de provincias no han contribuido para nada a esos escaños. Para nada. Es como si se hubieran quedado en su casa en vez de ir a votar.
Esa circunstancia, unida a que el efecto “masa devoradora” de los partidos grandes se amplifica al aplicar los repartos provincialmente, es la que explica  por una parte que en hemiciclo con 13 fuerzas políticas al PP le haya bastado con un 44% de los votos para alcanzar la cifra histórica de 186 Diputados, y por otro, que determinadas formaciones como CiU vean sobredimensionada su representación. Básicamente, si un partido es suficientemente fuerte en unas cuantas provincias (e incluso en una sola), eso le bastará para raspar unos cuantos Diputados, independientemente de su porcentaje de votos a nivel nacional. Así se explican cosas cómo que GBAI, con tan solo 42.411 votos (un 0,17% del total nacional, osea, una minucia), tenga un Diputado, mientras que Equo, con 215.776 (0,88%, que no es que sea mucho, pero más que GBAI), se haya ido de vacío, consolándose sólo con el Diputado obtenido en coalición por Valencia. Aquí al menos, el sistema les ha dado un premio de consolación.

Votos en blanco
Ya hemos visto que la principal culpable de las cosas raras que vemos al comparar el número de escaños con los porcentajes de voto es la circunscripción electoral provincial, y que la infame ley D’Hont sólo contribuye un poquito al embrollo. ¿Qué pasa entonces con otro de los temas recurrentes en la tertulias improvisadas que comentaba? Me refiero al valor del voto en blanco.
A mí de pequeño me enseñaron que el voto en blanco representaba la opinión de aquel que, estando a favor del sistema democrático, quería expresar su desafectación con cualquiera de las opciones políticas presentadas. En contra de la abstención, que venía a expresar el descontento o desinterés por el sistema en sí. Claro que yo nací cuando el “tite Paco” aún respiraba, y viví (de segunda mano, pero viví) la ilusión por el nuevo régimen. Tal vez por eso siempre he votado en todas las elecciones a las que me he podido presentar, aunque a veces, llevado por esa máxima que aprendí, he votado en blanco.
El voto en blanco está rodeado de mala fama y bastante desinformación. Se dice que favorece a los partidos mayoritarios, e incluso he llegado a oir en varias ocasiones que los votos en blanco se asignan automáticamente al partido más votado. ¿Qué hay de cierto en todo esto? Pues sólo una parte.
A ver, lo que no es cierto de ninguna manera es que los votos en blanco se sumen a la opción más votada. Ni a las dos más votadas, ni nada de eso. ¿Favorece a los “grandes” el voto en blanco? Pues sí, pero por un motivo: porque el voto en blanco, al contrario que el nulo o que la abstención, sí computa como voto válido, por lo cual, cuenta a la hora de ver qué partidos alcanzan el porcentaje de votos “de listón”. Con lo cual, un alto número de votos en blanco en una circunscripción puede hacer que algunos partidos pequeños se queden fuera del recuento, mientras que si esos votos en blanco hubieran sido nulos, o abstenciones, sí podrían haber llegado a ese 3% de votos que les permitiera entrar en el juego.
Por tanto, el voto en blanco, aunque no de la forma en la que se suele creer, sí es un elemento más de distorsión en todo este embrollo electoral. Y es una asignatura más a remendar en el sistema, porque teniendo una base teórica que lo justifica, y estando como está contemplado en el sistema (se recuenta como voto válido), no cumple para nada con la función de representar la voluntad de quien lo emite, y no sólo no sirve para nada, sino que incluso influye en favorecer a los que más se pretende reprender con su emisión.

Laura

sábado, octubre 30, 2010

Nació el 27 de octubre de 2010 a las 8:30 de la mañana, después de una larga noche. Pesó 2.680 gramos y midió 49 centímetros. Se llama Laura.

Ya somos cuatro. Nuestra vida se ha puesto muy interesante :)

La parejita

martes, agosto 03, 2010
Un blog olvidado (como muchos, me imagino). Un buen motivo para recuperarlo:

Aun no tiene nombre, ni falta que le hace, supongo. Por ahora es "el bebé", "la nena" e intentamos que Álvaro comience a asumir que es "la hermanita". Para él por ahora es una abstracción, un bulto en la barriga de mamá al que de vez en cuando abraza y le enseña sus juguetes o dibujos a través del ombligo, ya que él entiende que si por algún sitio puede ver el bebé debe ser por ahí. En fin, sabemos que más adelante vendrán los celos y los mosqueos, pero confiamos en que se le pase pronto y finalmente se quieran un montón y se hagan cómplices de juegos y aventuras. Y peleas, claro. Todo lo que conlleva tener un hermano o una hermana, y que no queríamos que Álvaro se perdiera.




Va a ser una aventura trepidante, el más difícil todavía, con 10 veces más complicaciones pero 100 veces más recompensas. Vamos a por la parejita, señores. En pocos meses en sus pantallas.

Revisando Lost: The 23rd Psalm

miércoles, enero 06, 2010
¡ATENCIÓN! Esta entrada, como las demás sobre este tema, contiene SPOILERS DE LAS CINCO TEMPORADAS de Perdidos emitidas hasta la fecha. Leed bajo vuestra responsabilidad.

A estas alturas sería un milagro que cumpliera mi propósito de ver las cinco temporadas de Lost antes del estreno de la sexta, el 2 de febrero, pero aún así seguiré escribiendo algunas notas sobre los episodios que revise.

The 23rd Psalm es el primer episodio dedicado en exclusiva a Mr. Eko, un personaje que me encanta. Su historia con su hermano, que conocemos aquí, me parece genial, sobre todo lo referido a la filosofía de Eko de que su caida al lado oscuro (por así decirlo) está sobradamente justificada por el hecho de salvar el alma de su hermano. Eko considera que por tanto, no debe arrepentirse de sus actos ya que, por malos que sean, son consecuencia de esa primera elección, y que la santidad de su hermano lo compensa todo. Un punto de vista kármico de la vida que se impone al concepto cristiano de culpa, y que a la larga le llevará a la muerte. Pero eso conviene comentarlo cuando llegue el momento.

Por lo demás, lo más destacado del episodio es el encuentro de Eko con el humo negro, ya que es la primera vez que podemos ver a dicho ente en todo su esplendor, y además tener una idea bastante clara de cómo actúa, leyendo de alguna manera la mente de Eko, extrayendo de ella los recuerdos de su vida, y almacenando esa información para un uso posterior. En concreto, para cuando Seth tome la forma de su hermano en el episodio que marca el fin de este gran personaje. Pero como digo, eso mejor lo dejo para cuando llegue el momento.

Revisando Lost: What Kate did

jueves, diciembre 24, 2009
¡ATENCIÓN! Esta entrada, como las demás sobre este tema, contiene SPOILERS DE LAS CINCO TEMPORADAS de Perdidos emitidas hasta la fecha. Leed bajo vuestra responsabilidad.

What Kate did es un episodio bastante completito. En el lado "culebrón", se afianza el intuido triángulo amoroso Jack-Kate-Sawyer, y se constata que esa chica tiene un cacao emocional de tres pares, y que debería tumbarse en un diván a la voz de ya (esa relación que establece entre sus dos amantes potenciales y sus padres/padrastros es toda una pesadilla freudiana).

Los presuntos elementos sobrenaturales de esta parte de la trama pueden no serlo tanto, estirando un poco la suspensión de incredulidad del espectador. La frase de Sawyer ("¿Por qué me has matado?") que Kate atribuye a algún tipo de conexión espiritual del rubio con el padre que mató (su verdadero padre) puede ser simplemente el resultado de una alucinación febril de Sawyer (es normal que alguien que agoniza como consecuencia de un disparo alucine con quién le disparó). El caballo negro pudo haberse escapado de la pequeña granja aledaña a la estación Llama (The Flame), aunque por supuesto, es una coincidencia tremenda que se parezca tanto al caballo del flashback de Kate. Pero es el tipo de cosas que pasan en la isla, y, como dice Eko en este mismo episodio, no se debe confundir el destino con la casualidad.

Por otra parte, la trama en la escotilla se pone interesante por la revelación de Eko a Locke (por cierto, aquí se empieza a ver el juego que dan estos dos personajes juntos) del hallazgo del trozo de película de orientación en la biblia de la estación Flecha, fragmento que contiene una advertencia sobre el uso indebido del ordenador de la estación Cisne (y que vimos, montado junto a la película principal, en la entrada sobre el episodio Orientation). Lo más probable es que los Otros cortaran esa parte y la escondieran en un lugar apartado para guardarse la baza de poder comunicarse por el ordenador con los posibles inquilinos de Cisne, como de hecho ocurre al final del episodio, cuando Michael cree estar chateando con Walt. Los Otros, por supuesto, saben en todo momento quién está frente al ordenador de Cisne mediante los monitores instalados en la estación Perla (The Pearl).

Revisando Lost: The other 48 days

¡ATENCIÓN! Esta entrada, como las demás sobre este tema, contiene SPOILERS DE LAS CINCO TEMPORADAS de Perdidos emitidas hasta la fecha. Leed bajo vuestra responsabilidad.

Tras el mini-arco sobre el descubrimiento de la Estación Cisne y Desmond (los tres primeros capítulos), se inicia una serie de episodios en los que la trama de los losties no avanza nada y la atención se centra en los nuevos personajes, los pasajeros de cola, desde el número 4 (Everybody hates Hugo) hasta el 8 (Collision). El eje central de este arco es el episodio 7, The other 48 days, que resume, en un estupendo ejercicio de condensación, las vivencias de los supervivientes de la sección de cola.

En estos episodios conocemos a Ana Lucía (a la que habíamos visto en la finale de la primera temporada), Mr. Eko (otro de mis personajes preferidos, imprescindible escucharlo en versión original con ese pedazo de acento africano), Libby (un lástima que el personaje termine su andadura tan pronto, sin haberla desarrollado más, porque prometía) y Bernard, la media naranja de Rose, y un posible candidato para "Adán" (como comentaba aquí).

En esta parte conocemos el asedio de los Otros, mucho más intenso que el sufrido por los personajes principales, vemos por primera vez las "listas de Jacob" (después sabremos que no es Jacob el que inspira los actos de los Otros, aunque la mayoría de ellos así lo crea) y conocemos al personaje de Goodwin, que posteriormente tendrá su importancia (en flashbacks, claro, porque aquí veremos su fatídico destino).

Vemos como los supervivientes de la sección de cola descubren una nueva estación Dharma, en concreto, La Flecha (The Arrow). Allí encuentran refugio, un ojo de cristal (seguramente de cierto ruso tuerto que conoceremos más adelante), y Eko descubre una biblia en la que hay un pequeño secreto que se desvelará poco después.

El climax de este arco lo representa la muerte de Shannon. Punto destacado es que lo que hace que Shannon se adentre en la selva hasta coincidir con Ana "gatillo fácil" Lucía no es otro que Seth, encarnado de nuevo en la forma de Walt. ¿Por qué tiene Seth interés en provocar la muerte de Shannon? Seguramente, a tenor de la conversación mantenida entre él y Jacob al final de la quinta temporada, Seth mantiene que la naturaleza del hombre es en esencia destructiva y malvada, y parte de su lucha con Jacob consiste en demostrar que es así. Así que tal vez se trate de un movimiento de Seth para provocar el conflicto entre los dos bandos de supervivientes. Si es así, el tiro le sale por la culata, porque al final la cordura y la civilización se imponen, y todos los "colistas", incluyendo a Ana Lucía, terminan más o menos integrados en el grupo.

Revisando Lost: Orientation

domingo, diciembre 20, 2009
¡ATENCIÓN! Esta entrada, como las demás sobre este tema, contiene SPOILERS DE LAS CINCO TEMPORADAS de Perdidos emitidas hasta la fecha. Leed bajo vuestra responsabilidad.

Con el tercer capítulo, Orientation, se cierra el mini-arco argumental sobre Desmond con la huída de éste hacia el interior de la isla tras la ruptura del ordenador, dejando a los losties en el brete de, primero, arreglar la máquina a tiempo, y después, decidir si deben o no seguir pulsando el botón para "salvar el mundo". Por supuesto, Locke está convencido de que es lo que deben hacer, por aquello del "destino", y Jack se posiciona radicalmente en contra, al menos al principio. Por cierto, en este episodio vemos por primera vez a Penny, al descubrir Jack la foto de Desmond.

Pero el núcleo del episodio sin duda es la película de orientación de la Iniciativa Dharma que Locke y Jack ven el proyector de Desmond. En él, aparte de intentar concienciar de la importancia de pulsar el susodicho botón, se nos hace un resumen de en qué consiste la Iniciativa, con lo que en pocos minutos se nos pone en antecedentes de lo que es una parte importante de la trama global. Aquí inserto un vídeo con la película, aunque ligeramente modificada con respecto a lo que se ve en el episodio, ya que incluye un fragmento que no aparecerá hasta más adelante, y en el que se advierte del peligro de usar el ordenador para comunicarse con el exterior de la estación (lo que tendrá su importancia más adelante):


Revisando Lost: Man of Science, Man of Faith y Adrift

martes, diciembre 15, 2009
¡ATENCIÓN! Esta entrada, como las demás sobre este tema, contiene SPOILERS DE LAS CINCO TEMPORADAS de Perdidos emitidas hasta la fecha. Leed bajo vuestra responsabilidad.

La segunda temporada de Lost comienza con uno de los mejores arranques que se han visto en la historia de la televisión. Mejor verlo que estropearlo con palabras:



Sublime ejercicio de tomadura de pelo (en el buen sentido) al espectador, jugando con lo que parece para darnos un guantazo en la cara con lo que realmente es. Y una excelente carta de presentación para un personaje (aunque no se le llega a ver la cara entera en esta introducción) emblemático como es Desmond Hume, uno de mis preferidos.

Man of science, man of faith, y de hecho gran parte de la temporada, descansa en la dualidad que apunta el título, y personalizada en Jack y Locke. Es curioso, si alguien me preguntara, fuera del contexto de la serie, si me defino como hombre de ciencia o de fé, debería decir sin dudarlo que lo primero. Sin embargo, tengo que decir que en Lost, estoy mucho más con Locke que con Jack, a pesar de que Locke representa también la parte más negativa de la fé, comportándose básicamente como un fanático que suele anteponer el fin a los medios, y que llega a justificar por ejemplo la muerte, totalmente innecesaria y absurda, de Boone como "un sacrificio que la Isla demandaba". Pero la cuestión es que, por una parte Jack se nos presenta como un escéptico insoportable, un descreido que llega a caer en el pasotismo ante hechos que, como poco, deberían despertar su curiosidad. Y por otra, Locke representa la ilusión ante lo desconocido, las ganas de creer en la magia. En definitiva, nos representa a nosotros como espectadores de una serie de fantasía. Queremos saber. Queremos creer. Locke viene a ser el Mulder de Lost con su eterno "I want to believe".

Un punto curioso del episodio es la aparición de Walt ante Shannon en la selva, totalmente empapado y hablando al revés. Probablemente, una nueva aparición de Set, y un nuevo jueguecito arrojado al fan por parte de los guionistas. Por supuesto, alguien en seguida pasó el fragmento de audio al revés para descubrir el mensaje, y aunque no se escucha claramente, todo parece indicar que dice "Don't push the button. The button is bad" (No pulséis el botón. El botón es malo). Como gran parte de la temporada la duda está en si los losties deben seguir pulsando el botón del ordenador de Desmond o no, esta pista está puesta ahí para ayudar a comernos la olla. ¿Por qué pide Set que no se pulse el botón? Más tarde descubriremos que la amenaza era real y no pulsar el botón conllevaría la destrucción de la isla.

El segundo episodio de la temporada, Adrift, fundamentalmente es un complemento al primero. En la escotilla, se rellena la elipsis dejada en el anterior episodio, siguiendo los pasos de Locke y viendo con mayor claridad algunos elementos de la escotilla, como el logo de Dharma de la Estación Cisne (que se ha convertido en uno de los iconos más potentes del universo Lost), o el funcionamiento del ordenador, cuando Desmond hace que Locke introduzca los números para resetear la cuenta atrás (108 minutos, la suma de los números malditos).

En el mar, mientras tanto, vemos a Michael y a Sawyer echándose las culpas mutuamente por lo ocurrido mientras los fragmentos de balsa que les sirven de salvavidas se desmoronan. El sentimiento de culpa de Michael y su obsesión (por una parte comprensible pero por otra desesperante) por recuperar a su hijo perdido serán una de las claves en el devenir de los acontecimientos posteriores. En la escena en la que Sawyer intenta alcanzar uno de los flotadores de la balsa jugándose la vida ante la presencia de un tiburón, tiene lugar uno de esos jueguecitos endiablados de los creadores de la serie, que a esas alturas eran más que consicientes que los espectadores más fanáticos estaban deseosos de repasar los episodios cuarenta veces buscando la más mínima pista. En un plano muy rápido, tanto que no se puede apreciar si no es a cámara lenta, vemos un dibujo en la cola del tiburón:

En efecto, es otro logo Dharma. Es difícil de decir con seguridad cuál es, pero el más parecido parece ser el logo del submarino, aunque hubiese tenido más lógica que hubiera sido el logo de la Estación Hidra.

Curiosidad: el hombre que Jack deja morir en el hospital por dedicarse a salvar a la mujer que posteriormente sería su esposa (ambos implicados en el mismo accidente de coche) es el padre de Shannon, Adam Rutherford.