lunes, febrero 27, 2017

Colt Express: asalto al tren del dinero

Otra pequereseña de un juego de mesa de los que han llegado estas navidades a casa. Curiosamente (no ha sido a propósito) repetimos temática con el anterior del que hablé, Flick'em Up. Esto es, el western.
Y es que hoy os hablo de Colt Express, un juego editado en nuestro país por Asmodee Ibérica que cosechó los más importantes premios a nivel internacional en el año 2015.

Colt Express es un juego sencillo pero precioso, de esos que da gusto sacar a la mesa para impresionar a las visitas. Sobre todo por el original "tablero" de juego, que tiene la forma de un antiguo tren del oeste troquelado en cartón, dentro y encima del cual se moverán los meeples (figuritas) de los jugadores, que encarnan a bandidos que pugnan por birlar el mayor botín posible a los pasajeros de dicho tren, evitando en la medida de lo posible cruzarse con el marshall.

Al margen del trenecito, que es una chulada, lo más llamativo del juego es su mecánica, ya que todas las acciones se realizan poniendo en juego unas cartas que representan las distintas cosas que se pueden hacer (cambiar de vagón, subir o bajar del techo, coger una pieza de botín, golpear, disparar o mover al marshall), pero estas acciones no se resuelven en el momento de jugar la carta, sino que estas cartas van quedando sobre la mesa por orden, y no es hasta que se ha jugado un número de rondas determinado que no se coge este mazo y se van mostrando las cartas jugadas y realizando todas las acciones. Así, hay que estar atentos a los movimientos que han ido haciendo los otros jugadores para saber dónde está cada uno (y dónde está uno mismo, porque algunas acciones de los demás pueden hacer que se desplace tu propio meeple) y no dar palos de ciego. Esto además se complica porque de vez en cuando hay una o varias rondas de cartas que se juegan boca abajo, con lo que no tendremos manera de estar seguros de qué va a pasar cuando llegue el momento de resolver las acciones.
Componentes desplegados

Esta mecánica da lugar a momentos realmente divertidos, sobre todo cuando hay muchos jugadores (el juego admite hasta 6) y al resolver la escena vamos asistiendo a un auténtico baile de meeples, algunos haciendo cosas coherentes y otros disparando al aire o cogiendo moscas.

Todo esto además está adornado con unas ilustraciones de tipo cómic, obra del autor español Jordi Valbuena, que aportan un aire fresco a este juego tan divertido.

2 comentarios:

Madre desesperada dijo...

Ese juego lo vi preparado para jugar en una mesa de demostraciones de The Big Game, pero como iba con los peques y me dijeron que no era fácil de adaptar a niños no pude probarlo. Me quedé con las ganas porque tiene muy beuna pinta :D

David Caparrós dijo...

Como siempre, depende de la edad de los niños. El martes mismo el niño estuvo jugando con una amiga (ambos 9 años) y no tuvo ningún problema en pillar la mecánica, porque de hecho no es nada complicada. Además, visualmente es muy atractivo para los niños, por el tema del tren, las partidas son cortas y los turnos muy dinámicos, con lo que no hay tiempo de que se aburran o agobien.